Antes de rediseñar nada, saber qué está fallando. A veces no es la marca: es la carta, el precio, la ficha de Google o que nadie sabe qué es esta casa.
El encargo más caro es el que se hace bien y no hacía falta. Rediseñar una marca que ya funcionaba, imprimir mil cartas nuevas con el mismo problema de las viejas, levantar una web sobre un mensaje que seguía sin estar decidido. El diagnóstico es lo que evita pagar dos veces.
Ideavia es un estudio de branding gastronómico de Madrid y lleva más de veinte años trabajando con restaurantes de la ciudad —entre ellos Coque, Coquetto y Taberna Pedraza—. Ese es el material con el que se compara una casa cuando se la diagnostica: no una plantilla, sino lo que ya hemos visto funcionar y fallar en cocinas y salas de verdad.
Un restaurante que no llena no siempre tiene un problema de marca. A veces la carta empuja a los platos de menos margen, la ficha de Google tiene fotos de 2017, el nombre se encuentra escrito de dos maneras distintas, o la casa se ha ido moviendo de sitio sin decidirlo: empezó siendo una taberna y ahora no sabe si es un gastrobar.
La consultoría es el paso de antes de encargar piezas. Se mira lo que hay —la casa, la carta, lo digital, la competencia real de la calle y la competencia real en un buscador— y se entrega un diagnóstico con un orden: qué se toca primero, qué puede esperar y qué no hay que tocar aunque apetezca.
Y se acota lo que no hacemos, porque es tan importante como lo que hacemos. No entramos en escandallos, ni en cocina, ni en personal, ni en licencias. Para eso hay consultoras de operación y son mejores que nosotros. Nosotros miramos la marca, el mensaje, la carta como pieza de venta y la presencia digital.
Consultoría de producto y carta para restaurantes.
No solo diseñamos y producimos la carta: te ayudamos a construirla desde el producto. Para esa parte trabajamos con consultores de gastronomía acreditados, con trayectoria contrastada en el sector, que revisan qué compras, a quién y por qué —con el foco en producto de origen sostenible o de calidad excepcional—.
Es el servicio que más cerca está de la narrativa: un producto con origen contrastado no es solo mejor materia prima, es materia que se puede contar — en la carta, en sala y en la web. Y cada año pesa más, porque el cliente pregunta de dónde viene lo que se come.
Qué se entiende hoy de la casa, con las piezas reales delante y sin el brief.
La carta como pieza de venta: estructura, precios y qué está empujando.
Web, ficha de Google, reseñas, reservas y qué contesta un motor de IA cuando le preguntan por vosotros.
Con quién os comparan de verdad: la calle y el buscador no dan la misma lista.
Con los consultores acreditados, cuando el encargo lo pide: qué se compra, a quién y qué de eso se puede contar.
Qué falla, ordenado por lo que más mueve la aguja. En una reunión, no en un PDF que nadie abre.
Qué se hace ya, qué en tres meses y qué no se hace. Con lo que cuesta cada tramo.
Como cliente, sin avisar. Es el único dato que no se puede pedir por correo.
Con quien decide y con quien está en sala. Suelen contar cosas distintas.
Piezas, carta, digital y competencia. Con capturas y fechas, no con impresiones.
Presentado y discutido. Sale con un orden de trabajo, no con una lista de deseos.
Una consultoría de operación entra en cocina, escandallos, personal y licencias. Una agencia de branding entra en qué es la casa, cómo se cuenta y qué piezas lo sostienen.
Nosotros hacemos lo segundo, y lo decimos así de claro porque en el sector la misma palabra se usa para las dos cosas. Si lo que necesitas es cuadrar escandallos, te lo diremos en la primera llamada y no te cobraremos por descubrirlo.
Consultores de gastronomía acreditados, con trayectoria contrastada, que trabajan con nosotros cuando el encargo lo pide. Ellos revisan qué compras, a quién y por qué; nosotros lo traducimos a carta, a sala y a web. Sigue sin ser consultoría de operación: no entramos en escandallos ni en cocina.
Pues eso es lo que dirá. Ha pasado. El trabajo se cobra igual, porque el diagnóstico es el entregable, y saber que no hay que gastar treinta mil euros vale bastante más que lo que cuesta averiguarlo.
Sí, y es lo normal. No lleva compromiso de encargarnos nada después. Si el plan lo ejecuta otro estudio, se entrega igual de detallado.
Depende del tamaño de la casa y de cuántas marcas haya que mirar. Te damos la horquilla en la primera llamada.
Una llamada y una comida. De ahí sale si hay trabajo que hacer y de qué tipo.