Bodega · Navalcarnero, Madrid · desde 2011
dÓrio es la marca de vino de Bodegas Andrés Díaz, bodega familiar de Navalcarnero, en la D.O. Vinos de Madrid. Ideavia, estudio de branding gastronómico de Madrid, firma su naming, su identidad, el packaging de sus seis referencias y su tienda online desde 2011.
Una bodega urbana de la calle Palencia, en el edificio que levantaron el hijo y el nieto del fundador. Cuatro generaciones vendiendo vino en el mostrador, a granel y bajo la etiqueta de la casa, a gente que entra por la puerta y sabe lo que compra.
Los conocimos cuando obtuvieron el reconocimiento del Consejo Regulador como bodega adherida a la Denominación de Origen. Un vino que llevaba generaciones saliendo por el mostrador acababa de recibir un sello que lo acreditaba fuera de él.
Y con el sello llegó una pregunta que antes no existía: qué vino embotellan para celebrarlo, y con qué traje sale de Navalcarnero.
El encargo no fue «hacednos una etiqueta». Fue que ese vino se defendiera solo en un sitio donde no hay mostrador ni nadie de la casa para explicarlo.
Naming y storytelling de marca para bodegas.
Aquí el vino siempre se ha vendido mirando a la cara al que se lo lleva. Fuera del mostrador no hay nadie que lo explique: lo tiene que hacer la botella.
No es una frase de campaña, es la descripción exacta del problema. Todo lo que vino después —el nombre, el color por variedad, un sistema que aguanta seis referencias sin repetirse— sale de ahí.
No fue un encargo cerrado: fue una marca que se estrena con una botella y va creciendo referencia a referencia, sin que ninguna obligue a rehacer las anteriores.
Un nombre nuevo para la bodega, que estrena la primera botella: un tempranillo.
La gramática de la que salen todas: misma botella, mismo dibujo de cepas, y el color cambiando con la variedad.
La Colección Privada, con crianza, y el 50 Aniversario de la bodega. El sistema aguanta las excepciones sin romperse.
Con la pandemia el mostrador se cierra. Tienda online sobre WooCommerce, la solución más económica que resolvía el problema.




Quince años después el sistema sigue en pie, y la bodega vende su vino en dos sitios a la vez: en el mostrador de siempre y en una tienda que no cierra.
Cuéntanos qué tienes y qué te falta. Te decimos por dónde empezaríamos.