Escuela de vino · Jorge Juan, Madrid
The Wine Studio es una escuela de vino en Madrid, centro de formación certificado por WSET, en la calle de Jorge Juan 31. Ideavia, estudio de branding gastronómico de Madrid, firma su logotipo, su primera web y el sistema gráfico de su décimo aniversario.
Cursos WSET de nivel 1, 2 y 3 en vinos, formación a medida para empresas e instituciones y catas: la titulación de vino más reconocida internacionalmente, impartida en un aula de Madrid.
La relación empieza por el principio: el logotipo original es nuestro, y la primera web también. Diez años después la marca volvió para celebrarlo, y lo que se hizo no fue un sello de aniversario pegado encima, sino una operación dentro del propio logotipo.
Es un cliente de recorrido largo en una categoría donde la marca suele durar menos que el curso: formación en vino, con una titulación internacional detrás y un aula propia en el barrio de Salamanca.
El vino enseña mal su propia formación: o se disfraza de bodega —racimo, copa, viñedo al atardecer— o se disfraza de universidad. The Wine Studio no es ninguna de las dos cosas: el nombre ya dice estudio, no academia.
El logotipo se resolvió en tres líneas, en minúsculas, con una tipografía de altísimo contraste y sin un solo icono de vino. La palabra hace todo el trabajo, que es exactamente lo que hace la escuela: aquí se aprende a nombrar lo que se bebe.
Y una decisión que diez años después resultó ser la importante: los puntos de la marca son círculos —el de la t, los de las íes—, y la o de studio es el mismo círculo, en granate. La única mancha de color del logotipo.


Diez años no son un sello: son una letra.
Un aniversario se suele resolver por adición: una medalla, una cinta, un «X aniversario» debajo del logotipo. Dura un año y se cae solo.
Aquí no hizo falta añadir nada, porque la pieza ya estaba puesta. El círculo granate que llevaba diez años haciendo de o en studio se leyó como lo que también era: el cero de un 10. Misma forma, mismo color, mismo sitio.
El logotipo no lleva el aniversario encima: lo llevaba dentro desde el principio. Por eso aguanta a cualquier tamaño y en cualquier soporte, de una etiqueta a la pared del aula, y por eso el día que se cumplan veinte la operación se podrá repetir sin tocar la marca.
La marca de origen: tres líneas, minúsculas, y el círculo granate como o.
El sitio con el que la escuela salió a buscar a sus primeros alumnos.
El círculo que ya era la o, leído como el cero del 10.
Un estampado manuscrito que envuelve la botella y la convierte en regalo.
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