Restaurante · Madrid · desde 2005
Coque es un restaurante de alta cocina con dos estrellas Michelin en Madrid. Ideavia, estudio de branding gastronómico de Madrid, firma su identidad gráfica, sus cartas y su comunicación digital desde 2005.
Coque pasó de la casa de comidas familiar que fundó el abuelo en Humanes a ocupar 1.100 m² en el centro de Madrid con dos estrellas. El sistema visual aguantó el traslado, el crecimiento y una marca hermana sin rehacerse.
Círculos, semicírculos y cuñas. Estas piezas son siempre las mismas: lo único que cambia es la regla que las ordena. Por eso la identidad de 2005 seguía sirviendo en 2017, cuando la casa se mudó, y sigue sirviendo hoy.
Un restaurante con una estrella Michelin recién conseguida —en 2004—, todavía en Humanes de Madrid, a treinta kilómetros del centro, en el edificio donde la familia cocinaba desde hacía más de cuarenta años. La cocina ya estaba donde tenía que estar. La marca, no.
El encargo no fue «hacednos un logo». Fue: que se nos reconozca lo que somos antes de que entren por la puerta.
Narrativa y storytelling de marca para restaurantes.
Tres generaciones que empezaron en una casa de comidas de Humanes y llegaron a dos estrellas sin cambiar de familia.
No es un eslogan y no se inventó en una reunión: se encontró preguntando. Desde entonces es lo que ordena cada decisión de marca.
Cada letra de COQUE es una de las tres piezas y una regla que cabe en una frase. Si no cabe en una frase, no es una regla.
El disco partido por un diámetro vertical. Queda la mitad izquierda.
El disco entero. Ninguna regla lo altera.
Disco en gris y cuña en tinta sobre un eje que sale del centro a 60°.
El semicírculo apoyado en la línea de base: corte horizontal, arriba.
El disco menos el cuarto inferior derecho: dos radios, a 0° y a 90°.
Todos los cortes rectos del logotipo son paralelos o perpendiculares entre sí. Por eso cinco piezas distintas se leen como una palabra, y por eso la banda puede girar en la web y volver siempre a su sitio.
La casa se mudó al centro de Madrid. La marca no se rehízo: se aplicó. Y aquí es donde el sistema demuestra que lo era — cuatro espacios con funciones distintas, resueltos con las mismas piezas.
Donde empieza el recorrido. Carta propia, y la primera pieza de marca que el comensal toca.
Señalética y etiquetado de la selección. La aplicación más técnica y la menos vistosa.
El comensal entra. Todo lo que se ve aquí es marca, incluido lo que lleva puesto el equipo.
Donde cierra el viaje. Carta, mantelería, vajilla y el material impreso que se lleva a casa.
El logotipo va como firma en la navegación y la Q, sola, abre la página. La composición es la misma en el escritorio y en el móvil.
La gramática sigue produciendo. De la web salieron cuatro signos nuevos —menú, cúpula, apertura y marcador— y todos siguen la misma receta: parten de las tres piezas, su regla cabe en una frase, toman el color de una letra o de un hermano, y aguantan a 16 px y a una tinta.
El sistema ha sobrevivido a un traslado, a un cambio de categoría y a una segunda marca sin rehacerse. Desde 2005 Coque no ha tenido que reintroducirse a su público ni una sola vez.
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